viernes, 30 de diciembre de 2016

Puede desaparecer


Feliz año, globo terráqueo.
Pensaba que uno de los mejores inventos de la humanidad era la escalera, sirve tanto para subir desde un plano hasta otro, esto es ver las cosas desde diferentes puntos de vista.

Me diréis que el mejor invento no es ese es la rueda, que con un simple mecanismo mueve de un lugar a otro todas nuestras pertenencias incluidos nuestros cuerpos, que siempre llevamos como si fuéramos caracoles que portan su casa a donde vayan.

Puedo seguir enumerando algunos otros inventos y cada uno que diga tendrá sus defensores e incluso detractores de los mismos.

La máquina de vapor, el motor a reacción, el cohete supersónico, en fin un sin fin de la agudeza e inteligencia de la humanidad, se supone que al servicio del bienestar.

Los puentes, acueductos y similares que proliferan en el mundo, son inventos que servían y sirven para salvar obstáculos y llevar a las ciudades que iban surgiendo el agua que necesitaban.

Mención especial hago de el acueducto de Segovia,  que para eso tuve la suerte de nacer en esa ciudad. 

Es posible que me digáis que la radio, la prensa y sobre todo las nuevas tecnologías, sean los mejores.

Si conseguimos ir a la esencia de los inventos de la humanidad, podemos preguntar ¿para qué este afán de inventar si seguimos matándonos los unos a los otros sin piedad?

Los inventos han hecho mucho por vivir mejor, pero también han servido para que la desigualdad campe a sus anchas entre nosotros.

Las escaleras suben y bajan, los puentes salvan ríos y hasta mares, los acueductos llevan el agua de un lugar a otro, los trenes y automóviles nos trasladan a distintos lugares, los aviones hacen lo mismo y los grandes cohetes surcan por el espacio sideral.

Pero creo por otra parte que la humanidad está cada vez más sola. 

Estamos acabando con este mundo y muchos ya vislumbran que en relativamente poco tiempo, si no ponemos fin a la destrucción paulatina del mundo, puede desaparecer.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Actuar con dignidad



Retirarse con dignidad. Son tres palabras que expresan muchas cosas.

Muchas veces retirarse de una competición deportiva no necesariamente se tiene que considerar una derrota.

En otros aspectos de la vida, puede significar dejar a otras personas acabar algo que tú habías comenzado con mucha ilusión y dejas que otras gentes lo puedan culminar aunque (además) esas gentes se lleven el reconocimiento de tus semejantes.

Pero lo importante y prioritario, se haga lo que se haga es actuar con dignidad.

Parece que últimamente algunos políticos están empeñados en tratarnos como si no entendiéramos que nos están manipulando a base de decirnos cosas que van a cumplir, pero luego con sus actuaciones, nos arrojan a la cara que hay que retirarse con dignidad.

Y yo pregunto, sin ánimo de ofender a nadie ¿la actuación de la gestora del partido que ha dado vía libre a seguir gobernando un partido más que cuestionable por lo que en realidad realiza?

En las elecciones del 20-N de 2011 sacaron mayoría, pero en aquella campaña dijeron que si llegaban al poder harían un montón de cosas, pero hicieron todo lo contrario y además sin consultar a la oposición nunca. ¿Eso se llama actuar con dignidad?

Ahora la gestora que llevó al poder al partido que continúa gobernando, han rasgado un partido con más de cien años a sus espaldas y lo han roto con tanta fuerza que tardarán mucho en 'coser'  todas las costuras que han producido.

¿Cómo pueden decir que su ex-secretario general se retire con dignidad? ¿Es poca dignidad entregar el acta de diputado?¿Eso no es digno?

Lo que me parece que no es muy digno es haber facilitado la gobernabilidad a un partido que poco tiene de digno.

No entiendo que se tenga miedo a votar las veces que hagan falta en una democracia si no se llega a un acuerdo o pacto con la oposición.

¡Cómo se nota que no tenemos buenos políticos con una verdadera visión de Estado!

Espero que el nuevo gobierno sepa actuar con dignidad.

martes, 27 de diciembre de 2016

Un cuento de Navidad



Este año tenemos un día de propina, y es al que voy a dedicar  este cuento de Navidad.

Vuelve la rutina de todos los años, acordeones desafinados repiqueteando en sus teclas un sonido manido y repetido todos los años. Luces en las calles, sus árboles navideños llenos también de luces.

Personas que corren con bolsas de los grandes almacenes como si fuera el fin del mundo y hubiera que perdonar a todos los que hemos agraviado durante - en este caso- 366 días que tiene 2016.

Locura en estas fechas en donde cada cual se siente engañado o agradecido. No lo sé, de verdad  no lo sé.

Mientras los grandes de la mercadotecnia  imploran piedad para que nos ablandemos y aflojemos el dinero para lavar nuestras desvergüenzas cometidas durante todos estos días del año que ahora concluye.

Lo cierto es que estoy hecho un lío tremendo pues sigo viendo y escuchando que el mundo sigue girando y girando y nosotros seguimos corriendo de un lado para otro como si fuéramos a perder el tren ¿o era perder la vida?

No lo sé. Si acaso sé que otro año más, los sinvergüenzas han seguido haciendo lo mismo a costa de los de siempre. Así son los seres humanos ¿o eran los inhumanos? No lo sé.

En este caso es año bisiesto y me hubiera gustado que cada uno de los 366 días hubieran sido Navidad.

Pero esto, naturalmente es un cuento de Navidad. 

martes, 20 de diciembre de 2016

Caras tristes



Llegó el domingo y en contra de lo pueda parecer, no me gusta lo que observo.

Paseando por la calle, entro en mi parque favorito y solo veo en mi paseo caras tristes.

Me pregunto, según avanzo  una y otra vez qué es lo que está pasando en este país tan querido y orgulloso de pertenecer a él.

Recorro en sentido contrario lo andado y sigo viendo tristeza reflejada en las caras que me topo en mi recorrido.

Algo no entiendo después de pasar casi 75 años de mi vida ¿qué hemos hecho para ver tantas caras tristes? ¿Hemos lanzado amargura?

No quiero verme reflejado como un espejo en esas caras. No quiero.

Entonces acudo a mi memoria para recordar otros paseos por el llamado "Valle de Tejadilla" de mi Segovia natal.

Comienzo a sentir que mis recuerdos me devuelven sonrisas. 

Recordando los hallazgos de fósiles a flor de piel de mi querida tierra, rememorando que antaño hubo otros seres que amaban y se divertían con los suyos.

¿Tendrían las mismas caras que estoy encontrando ahora por la todavía capital de España?

Me gustaría pensar que vienen tiempos alegres e ilusionantes para las nuevas generaciones pero tengo mis dudas por algo que me están indicando esas caras tristes.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Algo no está sucediendo



Algo no está sucediendo. El compromiso de España con la Comisión Europea a dotarse cuanto antes de una legislación transparente sobre la contratación pública. Algo no está sucediendo.

Si de verdad se quiere acabar con la corrupción que campa a sus anchas en nuestro país desde hace muchos años, tiene que afrontar no solo leyes penales, tiene que quitar de en medio a toda esa pléyade que se fue incrustando en nuestra piel de toro con sus "pelotazos" como modo de proceder con la anuencia de todos los rincones de todos los gobiernos que han pasado por la democracia estrenada desde el 78.

Sería bueno que cualquier empresa de la Unión Europea pueda competir con contratos en toda la Unión Europea.

Pero siempre se dice como coletilla que "hecha la ley, hecha la trampa", y eso es otro tema que nos entronca directamente con la separación de poderes el legislativo, ejecutivo y judicial.

Si por mucho que se publiquen leyes para erradicar la corrupción que técnicamente sean impecables, pero luego su aplicación se hace imposible para barrer toda la escoria de parásitos que están alrededor de todo lo que huele a "pelotazo", entonces no se habrá conseguido nada de nada.

No se puede 'coser' ningún vestido si antes no tenemos las herramientas precisas que impidan tener vasos comunicantes entre los tres poderes en una democracia.

Es difícil que esto ocurra pero no es imposible y lo necesitamos como el aire para poder respirar.

Centrémonos en conseguir esto ya que algo no está sucediendo. 

viernes, 9 de diciembre de 2016

Esto es como una pescadilla que se muerde la cola



Nadie a estas alturas duda de que gobierne quien gobierne durante los próximos años tiene ante sí una tarea muy fea ante los ciudadanos.

Draghi suelta por esa boca que "el euro será vulnerable mientras no concluya la unión monetaria".

Por otro lado España se coloca en el puesto 32 en el listado de los mejores países para hacer negocios, siendo Nueva Zelanda la que lidera dicha lista. Esta lista la elabora el Banco Mundial sobre un total de 190 países.

Quien lleve la batuta de nuestro país tendrá que hacer maravillas para aprobar un nuevo presupuesto en el que tiene que incluir sí o sí unos recortes del 0.5% del PIB, que traducido serán como mínimo 5.500.000.000 de euros, para no quedarnos sin aire son 5.500 millones de euros.

Pregunto, sin ánimo de ofender a nadie, sobre todo a los magos de las finanzas ¿cómo se puede conseguir recortar esta cantidad cuadrando los presupuestos?

En cualquier bolsillo de cualquier ciudadano de a pie sabe que para que no haya sustos en su economía doméstica tiene que cuadrar una fórmula, que no es otra que los ingresos menos los gastos sean igual o superior a cero.

Pero claro ¿quién es el listo que sabe a priori cuál van a ser los gastos?

Los listos siempre lo saben, para cuadrar las cuentas es necesario pedir prestado dinero para que la ecuación no tiemble y se vaya al garete, pues los intereses hay que pagarlos y por supuesto devolver el capital prestado.

Así es que estoy esperando de nuevo como es habitual, que los recortes que otros llaman ajustes caigan en el lado más débil, que no son otros que los ciudadanos.

Los errores que cometen los políticos que diseñan son los de siempre: cómo y cuánto que hay que gastar.

El problema más complicado es cuando por mor de unos políticos nefastos nos quedamos sin ingresos, es decir sin empleo adecuadamente remunerado.

Por lo que de nuevo esto es como una pescadilla que se muerde la cola.