Indago el porqué de ello y de entrada me encuentro con una respuesta muy simple.
Y es que una cosa no excluye a la otra, y viceversa.
Pienso inexorablemente que ambas están relacionadas.
Es más, sigo pensando en el tema y llego a una primera conclusión y no es otra que en esta vida -tan rápida que nos ha tocado vivir- que son ráfagas instantáneas que a veces no podemos disfrutar plenamente, como por ejemplo visualizar una puesta de sol.
¿Cuándo esa puesta de sol es más preciada?
Mi respuesta, me gusta escribir y pintar.
