lunes, 24 de agosto de 2015

A la sombra de un limonero



Estoy escribiendo a la sombra de un limonero, grande espacioso, lleno de colgantes, ahora verdes y mas adelante de amarillo limón. 

Una vez recolectados harán las delicias de aliños diversos, como acompañantes indispensables en arroces, mariscos, bebidas y toda clase de aderezos que el jugo y la cáscara, (ese aroma inconfundible), alegrará tardes y noches con bebidas que nos transportan a momentos de nuestras vidas, esos momentos inconfundibles en el espacio y en el tiempo que nos recuerdan, a veces vagamente, otras con intensidad, quedando impregnados en nuestras neuronas.

Ya percibo el olor característico del limonero junto con la brisa que me acaricia y no puedo por menos de acaparar esa sensación especial de estar a gusto en este globo terráqueo en el que nos ha tocado vivir.

Una verdadera maravilla, una delicia. Lastima por la mala gente, que se empeña en estropear nuestras vidas por su siempre intenso egoísmo para y contra la buena gente.

Mientras tanto sigo a la sombra de un limonero.

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