lunes, 5 de marzo de 2018

Pues, eso.




Estamos en fase doctorado. Tenemos un país que está en esa fase imparable.

Solo con ver, escuchar a determinados individuos, se observa que las actitudes y formas de pensar adquieren esa fase que digo más arriba.

Frases entresacadas de titulares o conversaciones en medios diversos, léase radio, tertulias, bares y otros lugares, e incluso 'cazando' conversaciones según paseas por los lugares que uno frecuenta, son un cúmulo de aportaciones para poder escribir una obra literaria.

"Luis, sé fuerte, hacemos lo que podemos"

"No nos metamos en esas cosas"

"Tendré que aplicar la ley, independientemente de que me guste o no"

Estas son algunas muestras que denotan un verdadero doctorado.

Dos personas que hagan el mismo trabajo sean del sexo que sean, deben cobrar lo mismo.

Esto que acabo de escribir, es el máximo del doctorado de desvergüenza.

Pues, eso.

2 comentarios:

  1. Amigo Javier, sí, como tú dices, hay gente que ha terminado sus estudios con mucha brillantez, alcanzando el máximo nivel de "sinvergüenzas" y no bien nacidos; sí, lo digo como lo siento, esta gentuza se han atrincherado en el poder para empobrecernos cada vez más, hasta que nos estrujan por completo.

    Ya sabes por qué digo esto. Espero que la indignación que hay en la calle, al final pongan las cosas en su sitio y vuelva a ser como antes.

    La revalorización de las pensiones tiene que volver a sus orígenes, de acuerdo con el IPC y protegidas en la CONSTITUCIÓN, asi, no habrá gente borde que lo toque.

    Todo esto pasa por la incapacidad de los malos gobernantes.

    Un abrazo.

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  2. Vicente, quizá todo esto pasa porque los que vienen detrás no asumen su rol. En fin... Esto es un sin fin. Un abrazo.

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