miércoles, 13 de mayo de 2015

El poder difuso del voto



La grave crisis que nos golpeó y golpea desde 2008, tuvo su acomodo claro en el voto dado en las elecciones generales del 2011 en nuestro país.

Como todos sabemos se proclamó la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados (máximo órgano de soberanía del pueblo), el Partido Popular (PP).

Están próximas las elecciones de la CCAA y Municipales del día 24 de mayo, y al parecer (solo al parecer) las encuestas varias que nos martillean continuamente, en general puede afirmarse que hay disparidades en las mismas según quien las encargue.

He escrito en alguna ocasión que las encuestas son puntuales en un momento determinado y consultadas a personas que al final votarán o no.

Y es aquí  en donde quiero detenerme.

Pocos estudios se han hecho -o al menos no se han difundido adecuadamente- de lo que significa, lo que denomino el 'voto del cabreo'.

Este voto es el que propició la mayoría absoluta del 2011 de la entonces oposición liderada por el Partido Popular.

El gran aliado de las mayorías absolutas siempre ha sido la derecha y el voto disperso de la izquierda.

Y esto lo enlazo con algo que es inherente en la condición humana y no es otra cosa que esa inapetencia por votar.

La abstención. No puedo entender que después de 40 años de estar sin democracia, ahora vamos camino de estar otros 40 más sin votar todos los que pueden votar.

Esto es propiciar el 'voto del cabreo'. Lo que puede ocurrir en esta ocasión es que además de seguir con una abstención del demonio, provocar la aparición de nuevo del 'poder difuso del voto', que nos lleve a una ingobernabilidad.

Tenemos pues fundamentalmente dos problemas serios, que solo lo podría paliar una Nueva Ley Electoral (listas abiertas) y no podemos permitir que esto ocurra: la abstención y lo que yo llamo el poder difuso del voto.

4 comentarios:

  1. Y a ese lúcido análisis, querido amigo, hay que añadir la torpeza de la izquierda, que se fragmenta estúpidamente en beneficio de una derecha monolítica y la manipulación mediática que hace milagros en un pueblo que arrastra la falta de formación política de cuarenta años de dictadura y otros casi cuarenta de pseudodemocracia.

    Un abrazo enorme.

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  2. Efectivamente, es el mal que tenemos, el del voto de la izquierda que no es monolítico y por eso nunca ganará. Me refiero a la verdadera izquierda. Siguen con rus reinos de taifas. Y así nunca se podrá gobernar con una verdadera política de estado social.

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  3. Amigo Javier, lo ha dicho muy claro Luisa, el problema es la falta de formación política.
    Es cierto, la derecha se alimenta de nuestras desdichas, se aprovecha de nuestras debilidades; siempre ha sido así, la derecha es experta en confundir, cabrear, crispar y en resumen dividir, para así tenernos en la más absoluta indefensión. ¡¡Ah, y otra, digamos "virtud torticera", no nos dejan ver a los hombres buenos, con lo cual los malos (que son ellos), quieren que les veamos como buenos.
    Un fuerte abrazo.

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