jueves, 18 de agosto de 2016

Sin darse cuenta




Todo transcurrió sin darse cuenta.

Ni se percató que le estaban hablando.

Aparentaba tener la conciencia en otro lugar, no era capaz si estaba en este. Mundo o no.

Acababa de llover y toda la naturaleza le transmitía paz y tranquilidad.

Percibía todo tipo de olores que desprende la tierra cuando se empapa por la lluvia repentina que cae cuando menos se espera después de una mañana de intenso calor.

Se quedó atónito viendo cómo alguien le estaba mirando intensamente, como si le quisiera decir un mensaje.

Pero no podía articular palabra y su cuerpo lo notaba liviano, no sentía la gravedad. Se dio cuenta que estaba volando.

Veía toda esa naturaleza desde muy alto y observaba que ya no distinguía ni a las personas, solo eran puntitos.

Seguía volando más y más alto.

Quiso gritar con todas sus fuerzas, pero no le salía ningún sonido de su boca, y en vez de ponerse nervioso, se alegró de que así fuera.

Ya no sentía ni frío ni calor. No sentía angustia, tampoco miedo.

Estaba sumamente feliz, sin darse cuenta.

2 comentarios:

  1. Intuyo que es un personaje que acaba de dejar este mundo injusto y cruel,amigo Javier. Ante la desesperación y la barbarie, muchos emprenden este viaje hacia el (digamos) "paraiso".

    Veo amigo Javier, que ya estás de vuelta de tus vacaciones, pero, has venido cargado con unos mensajes difíciles de descifrar. Parece que has cargado neuronas nuevas fortaleciendo el intelecto.

    Un abrazo.

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  2. Amigo Vicente esta es la segunda publicación que he hecho desde que estoy de vacaciones, y aún sigo.
    Estoy harto de estos politicastros que no saber ser hombres de Estado.
    Por ello este es el segundo escrito que no hablo de política.
    Muchas gracias por tu comentario

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