miércoles, 26 de septiembre de 2012

Escrito el 28 de agosto de 2012

Hoy he concluido la lectura de "Suite francesa" de Irene Nèmirovsky. (Kiev, 1903-Auschwitz 1942).
En 1929 envió su primera novela "David Golder" a la editorial Grasset. Pero la Segunda Guerra Mundial marcó un trágico destino. Deportada a Auschwitz, sería asesinada igual que su marido Michel Epstein.
Dejó a sus dos hijas una maleta que estas conservaron durante decenios. En dicha maleta se encontraba el manuscrito de "Suite francesa". En 2004 fue publicada y traducida a treinta idiomas.También escribió:
"El ardor de la sangre"
"El baile"
"El maestro de almas"
"El caso Kurálov"
La obra que he terminado de leer la componen dos partes, una que la titula "Tempestad en Junio" y otra denominada "Dolce".
Creo que he disfrutado de una obra maestra.
Y no sé por qué motivos me surgen las siguientes reflexiones:
La felicidad está supeditada a la magia de la vida.
Trastocada por ésa felicidad existe lo cotidiano que está fuera del alcance de ésa fuerza que impulsa necesariamente al ser.
Las acciones normales, impiden llegar al concepto de la felicidad. Por eso decimos "qué bien se está cuando se está bien". Es como si quiséramos recalcar la aproximación de lo que es ser feliz.
Para otros la felicidad es ese momento sublime de "estar bien".
Pero no nos engañemos sólo expresamos que queremos ser felices, pero en realidad no sabemos cuando lo somos.
Ser feliz, será la cúspide de un camino que nosotros no nos hemos marcado.
En definitiva tenemos "sensaciones" de felicidad, pero no podemos saber cuando llegará ése momento.

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