miércoles, 17 de septiembre de 2014

La condición humana

La complejidad de la condición humana es tremenda. No sabes si llorar es una liberación de los puntos negros que tienes incrustados durante años en tu vida, o es sencillamente un escape de las tensiones acumuladas en esos años que han ido transcurriendo.

Esos momentos que tienes en situaciones determinadas, que a veces son como agujas que se te van clavando, que por mucho que te empeñes en esquivar, las más de las veces, se posan en tu subconsciente y no tienes más remedio que abrir las espuertas de tus ojos y dejar fluir esas lágrimas para que vayan a parar al mar infinito de nuestras almas.

La condición humana no es otra cosa que variables múltiples de nuestra personalidad  que vamos arrastrando sin percibir que esas variables a su vez están hechas de muy diversa textura. Muchas veces intento que mis neuronas no se queden en un mero baile de interconexiones.

Lo que deseo es que ese poema que aún no he escrito sobre la vida, por fin surja sin complejos, sin miedos, sin ocultar toda la verdad que deben de existir en unos versos. Esa esencia del lenguaje escrito o hablado que tiene precisamente la condición humana.

Muchos han desarrollado ensayos sobre la condición humana; muchas filosofías y entramados del pensar han florecido desde los clásicos hasta nuestros días y muchas obras tienen una furiosa actualidad aunque se hayan expresado hace muchos siglos.

Esa actualidad es la que me hace dudar de muchas formas atávicas del ser humano y me siguen sorprendiendo con las actuaciones de algunas personas.

¿Por qué la condición humana ante la vida es tan compleja? ¿Por qué sigue actuando tan desesperadamente la condición humana?

8 comentarios:

  1. Querido amigo Ser consciente de que todo está perdido menos el esfuerzo hace, por puro instinto de conservación, no ya individual, genético actuar a la desesperada. El barco se ha hundido, es así, pero con los restos se puede levantar uno tan sólido que ya nadie pueda volver a destrozarlo con sus malsanos intereses Los actos desesperados, son las locuras que por esto hay que cometer consciéntemente, lo que es igual a sin estar loco . Un muy fuerte abrazo.

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  2. Gracias María por tu acertado comentario. La desesperación es el último grito de la esperanza.
    Un abrazo

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  3. "ese poema que aún no he escrito sobre la vida, por fin surja sin complejos, sin miedos"
    Me pregunto si existe el "miedo", como sustantivo inconexo, o siempre lo acompañamos de la preposición "a". Un alivio para estos temas consiste en "desaparecer",sí, volverse objetivo y analizarlo todo desde muy muy lejos. ¿Fácil? para nada. Has escrito otro post muy bonito, Javier. Felicidades.
    Las lágrimas limpian el cuerpo y dan al alma la fuerza necesaria para empezar de nuevo.

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  4. Efectivamente, querido amigo Luis, el alivio es desaparecer, volverse objetivo, pero desde otras galaxias, seguramente, o sencillamente desde otra perspectiva. Es verdad que muchas veces podemos empezar de nuevo habiendo soltado nuestras lágrimas, pero también eso es difícil.
    Gracias amigo por tu comentario. Gracias

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  5. Compleja y dolorosa, así es la condición humana, amigo Javier. Hoy, un día después de la atrocidad de Tordesillas tengo bien poca fe en la condición humana, esa que no tienen muchos bípedos implumes, y que, sin embargo, tu tienes a raudales. No sé si me gustan más tus posteos cuando hablas de política o cuando lo haces de la 'condición humana' Un abrazo enorme.

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  6. Gracias amiga Luisa. Siempre agradezco tus comentarios. Son siempre para seguir aprendiendo.
    Gran abrazo.

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  7. Solo se me ocurre una posible respuesta. En realidad se trata de una vieja teoría mía, que con el transcurrir de los años he podido reafirmar cada vez más. El ser humano es rehén de sus propios complejos en este mundo cada vez más competitivo en el que vivimos, hasta llegar a convertirse en ocasiones en un ser verdaderamente "despreciable". Un abrazo.

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  8. Yo creo que el miedo convenientemente dosificado, produce o puede llegar a producir verdaderos desmanes en los humanos. Gracias por tu comentario-teoría que por cierto no es nada despreciable.
    Un abrazo

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