viernes, 8 de enero de 2016

Cuando un político dice la verdad



Cuando un político dice la verdad de lo que está pasando en su país, entonces 'todo el mundo' le tacha de loco, de excéntrico y de no sé cuántas cosas más.

No interesa a los políticos al uso de que alguien descubra la gran estafa en la que se han instaurado los que están gobernando.

Está claro que mando se piensa distinto a lo políticamente establecido, se lanzan como fieras a por la caza para derribar sin compasión.

Eso de ver peligrar los puestos que durante años se han ido alternando entre ellos, se les pone la bilis algo descompuesta y eso no lo toleran, ni mucho menos.

Ya suenan campanas de nuevos comicios en Cataluña y en España y ya se ponen en parrilla de salida nombres como Ada Colau actual alcaldesa de Barcelona como posible presidenta de la Generalitat.

Cuando escribo esto es madrugada del domingo 3 de enero de 2016. Es cuando, supuestamente la CUP decidirá si Artur Mas  consigue o no ser investido president.

Parece ser que en Moncloa cuentan con algunos estudios sobre intención de voto en Cataluña por si ocurren nuevas elecciones autonómicas y sitúan dichos estudios en la posibilidad de que pueda ser que se situaría a la propia 
Colau al frente de En Comú Podem para aspirar a la presidencia de la Generalitat.

Esto demuestra que cuando un político cuando dice la verdad, puede llegar a ser cierto que deja de decir lo que piensa en realidad, pues automáticamente las presiones, la soberbia y sus alrededores, hacen que lo que fue bueno para ser alcaldesa de Barcelona, sea bueno para alzarse con la presidencia de la Generalitat.

Entonces, ¿cuándo podrá Colau cumplir con todo lo que prometió para la alcaldía de Barcelona? La propia 'casta' se engulle a la 'casta'.

Así pues, repito, cuando un político dice la verdad, ni está loco ni es excéntrico, sino sencillamente, no dice la verdad, pues desconoce la presión que le lleva a otra situación cuando un político dice la verdad.

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