miércoles, 25 de noviembre de 2015

En la barra del bar


Parlamento

Los españoles en general hemos sido y somos muy políticos en la barra del bar.

Hemos discutido programas electorales o medidas políticas a troche y moche y como casi siempre subimos el tono en nuestras disertaciones para convencer al que discrepa de nuestras ideas.

Creo que en nuestro país hemos sido los pioneros de deslumbrar al otro con nuestros maravillosas e impecables soluciones a todos nuestros males, incluso no políticos.

Hemos tenido grandes maestros en los púlpitos de la iglesias. Hemos aprendido de los charlatanes que vendían crecepelos con verdadera maestría. No hemos quedado con la boca abierta como los trileros ponian la bolita en un cubilete determinado y aparecía en otro que no lográbamos acertar.

Hemos aprendido de los vendedores de enciclopedias enormes, interminables, imposibles de seguir comprando los dichosos fascículos que nos entregaban en mano para no escaparnos del siguiente fascículo.

Después había que encuadernar y poner orgullosos en nuestra librería de turno, seguramente para no consultar casi nunca, como mucho mirar los 'santos'.

Pero en la barra del bar hemos aprendido también a escuchar al 'otro', aunque a veces lo único que nos interesaba es que pagase su ronda correspondiente y nos íbamos tan amigos a nuestras respectivas casas.

Pero desde que tenemos una Constitución para convivir con nuestras ideas y discrepancias, los medios de comunicación inventaron la primera fórmula para expresar nuestros pareceres en la cosa pública y esto fueron las 'Cartas al director'.

Nos sentimos protagonistas de lo que penábamos y escribíamos esas cartas para alguna vez poder ver nuestra queja o sugerencia impresa en el periódico correspondiente. Podíamos entonces enseñar el recorte en la barra del bar, como si tuviéramos la patente de corso de nuestra irrefutable idea o queja.

Cuando llegó la Tv, eso fue otra cosa más que los agoreros de turno (siempre los hay) dijeron que la radio desaparecería. Cosas de los involucionismos que siempre existen.

Pero precisamente la radio, campeó y campea, y como es lógico ese medio de comunicación, tiene algo que no tiene la Tv, que no es otra cosa que la inmediatez de lo que está sucediendo.

Entonces la radio inventó la 'carta al director' pero en vivo y en directo haciendo entrevistas a los protagonistas de la nueva situación del país, debido precisamente a la aprobación de la Constitución del 78.

Estaba naciendo lo que después se ha dado en llamar 'el tertuliano' y las consabidas tertulias. Ahora es casi imprescindible la tertulia en nuestra vida cotidiana, para ampliar lo que entonces discutíamos en la barra del bar, pero ahora cobran por discutir.

Los partidos políticos han encontrado en estas tertulias la posible captación de votantes en las elecciones y concretamente en las próximas del 20-D, que son sin duda decisivas ante todos los acontecimientos que se agolpan en esta Europa.

Estamos ante un posible cambio que ya pronosticara nuestro sabio José Luis Sampedro. 

Estamos en el cambio. Eso que siempre hemos arreglado en la barra del bar.

6 comentarios:

  1. Gran verdad sobre la radio, la tv, los "tertulianos", etc. Pero no hay nada como estar en el bar con tus "compas arreglando el mundo". Los debates deberían ser sentados en una mesa de una sencilla taberna. Ahí les quería ver a los politicuchos de hoy en día, contestando a nuestras preguntas.
    Un abrazo, Javier

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  2. Pues si, es cierto lo que dices. ahí les quería yo ver contestando a las preguntas, sin trampas ni cartón.
    La verdadera realidad.
    Un abrazo, Miguel Ángel

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  3. Lo dicho por Miguel Ángel más un añadido !! Me gustaría verles buscando soluciones a nuestros problemas, los que ellos nos causan, cotidianos !! Con la mitad de ellos les veo a tratamiento con prozak.

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  4. Es verdad, en la barra del bar se hablaba y se sigue hablando de política y de otras cosas. Recuerdo hace poco más o menos 20 años, yo era un asiduo de las tertulias en el bar con mis amigos y conocidos; hablábamos de todo pero, principalmente lo que más nos atraía a todos eran los problemas cotidianos, osea la política.
    También es verdad que, con el paso del tiempo y como tú dices, sabiendo escuchar, por fuerza adquieres un nivel de conocimiento que, ahora muy bien podemos aprovechar para favorecer este cambio inminente que se aproxima, y nuestro querido amigo José Luis Sampedro supo ver.
    Un abrazo.

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  5. Es verdad, en la barra del bar se hablaba y se sigue hablando de política y de otras cosas. Recuerdo hace poco más o menos 20 años, yo era un asiduo de las tertulias en el bar con mis amigos y conocidos; hablábamos de todo pero, principalmente lo que más nos atraía a todos eran los problemas cotidianos, osea la política.
    También es verdad que, con el paso del tiempo y como tú dices, sabiendo escuchar, por fuerza adquieres un nivel de conocimiento que, ahora muy bien podemos aprovechar para favorecer este cambio inminente que se aproxima, y nuestro querido amigo José Luis Sampedro supo ver.
    Un abrazo.

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