domingo, 24 de febrero de 2013

Las crisis

No es nada nuevo hoy en día, creo que esta palabra es posible que a lo largo de una jornada la oigamos y veamos escrita infinidad de veces.

Estamos en crisis, estamos en una situación complicada y muy profunda.

Pero a lo largo de lo que llevo de mi vida transcurrida siempre he tenido puntualmente crisis y me imagino que pocas personas habrán escapado de sus garras alguna vez y ahora que repaso esos puntos críticos de mis crisis particulares, observo que siempre se han producido de 10 en 10 años.

Manías que tienen los números que yo a éstos les llamo 'redondos' y no sé porqué, pero mis amigas y amigos matemáticos los denominan de otra manera los llaman naturales y yo les pregunto si existen algunos 'artificiales' y entonces empezamos a discutir, pero siempre nos entendemos. Ellos son muy matemáticos para todo y se empeñan en convencerme que el mundo está regido por las matemáticas, y son tan convincentes que me lo creo. 

Allá voy con mis crisis:
  • Mi primera crisis que yo recuerde con nitidez se presentó a los 10 años, entonces me creí sinceramente que ya era todo un hombre y que por lo tanto debía rasurarme la cara y quitarme los dos o tres pelos aparecidos en mi incipiente bigote. Tomé la crema de afeitar de mi padre o mi hermano mayor (no recuerdo bien) y la extendí por toda la cara, y por supuesto hice los mismos gestos que había observado que hacían mi hermano o mi padre al afeitarse. Terrible esa crisis, estuve varios días esperando que me crecieran algunos pelos más y claro fue una gran decepción .
  • La segunda ocurrió a los 20 años. me enamoré tanto que por poco sucumbo ante las primeras sonoras 'calabazas' de mi vida.
  • A la tercera va la vencida con 30 años, me 'comía' el mundo, pero tuve una sorpresa: por poco me engulle a mi..
  • Llega la cuarta crisis la de los 40, en la que me dí cuenta que 'casi seguro' me había equivocado estrepitosamente por elegir un trabajo muy estresante que dependía fundamentalmente de los 'humores' de los clientes y tenía que 'torear' -entonces gustaban mucho las faenas taurinas- con ellos más de una vez, y pensé que esta crisis que me estaba sucediendo podría conmigo, pero no, tuve suerte y  pude con ellos.
  • La quinta crisis llegó a los 50 años (como no podía ser por menos, dando la razón a los matemáticos, el cero que va detrás del 5 es lo de menos). Parecía que ya todo lo había hecho en la vida, pero empecé a darme cuenta que de nuevo estaba muy equivocado. Sentía que estaba rodeado de semejantes de mi especie que no les hacía  caso, entonces me impliqué de lleno en ayudarles todo lo que buenamente daba de sí.
  • Cuando la crisis de los 60 años llegó, me enteré dos años más tarde, (cuando me dieron una fiesta sorpresa) y estuve durante días 'noqueado' de la fuerte impresión (grata eso si, viéndola ahora), del cariño demostrado a mi persona. Al fin pude dar las gracias pero por medio de un e-mail, pues tenía pavor decirlo así en 'vivo'. Seguro que en este punto de mi relato habéis sacado una consecuencia al menos de mis crisis: que soy muy tímido.
  • Y llegan por fin los 70 .Aquí he de confesaros que tengo muy poca experiencia pero la suficiente para darme cuenta que en ésta que todos estamos pasando, seguro que con el esfuerzo de todos, a pesar de todos los pesares, lograremos vencerla.
Nota: Hasta la crisis de los 70, todo lo descrito es pura ficción o no. El último párrafo es real como la vida misma.




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