domingo, 17 de marzo de 2013

Dignidad


Alegoría de la Dignidad
Sigo siendo un aprendiz de la vida. Repasando, notas, artículos, apuntes, recortes ¿recortes?, me refiero a recortes de periódicos y algunas cosas más sin importancia, reparé en un artículo que Ángeles Caso publicó en La Vanguardia el 19 de enero de 2012. Ya sólo ver el título me entró curiosidad: "Lo que quiero ahora". 

Sabemos que Ángeles Caso escribe con una claridad envidiable y va al grano sin rodeos que te distraigan, así es que lo leí rápidamente de una tacada.

Transcribo un párrafo que me pareció interesante:"El caso es que tengo la sensación -al menos la sensación- de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida. Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad" (El subrayado es mío).

Y es ahora cuando como digo repasando notas, tengo que escribir sobre el tema 'dignidad'

Según la RAE= Dignidad: Gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse.

Todos los días cuando voy al quiosco a por la prensa, me encuentro a una persona de raza negra, (por cierto cada vez hay más personas blancas que hacen lo mismo) que me saluda con un 'buenos días' y a continuación me pide algo para poder comer. Ya sé que podéis pensar que, sobre todo en las grandes ciudades como es Madrid, hay muchas personas que hacen lo mismo. Si, es verdad.

Pero el otro día esta persona que os digo, miré a sus ojos y le contesté también con el mismo saludo y  le dio tiempo añadir: ¿cómo se encuentra? Todo tiene su lógica, llevo varios días con unos orzuelos en los ojos bastante aparatosos. Le contesté que estaba mejorando y le dí las gracias. En este rápido diálogo vi algo en su mirada que me dejó pensativo. Vi  algo importante, vi dignidad en su proceder.

Cuando regresaba a casa con mis periódicos, me dije para mis adentros que tenía que hablar con él para saber de su vida y porqué estaba en España, cómo había llegado hasta aquí.

Mientras me informo de su caso, lo que tengo que decir ahora es que este gobierno ha quitado a mucha gente lo último que debe de perder una persona: la dignidad.

Vivir con dignidad.

14 comentarios:

  1. Hola Javier. Un caso cercano a todos, incluso a quien mira para otro lado.
    La dignidad verdadera no se soporta en lo material, pero tal vez sí en lo invisible, en lo interior, en esa fuerza que flaquea cuando todas te vienen mal dadas en el mismo carrillo.

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  2. Qué bien me entiendes y mejor te expresas. Gracias por tu comentario.

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  3. Se comportan como la zorra de la fábula que perdió el rabo: pretenden quitarnos la dignidad para que, así, no se note lo indignos que son

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  4. Dignidad, gran palabra!.
    Por esto nos sentimos indignados por el constante robo y atropello a los que nos vemos sometidos!.
    Buena entrada!.

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  5. Gracias María Paz. Hoy tú has bordado el tema con los corralitos, que pueden llegar aquí...bueno de hecho...ya están.

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  6. Ese hombre no sólo tenía dignidad, sino también educación, algo que aquí no nos sobra...

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  7. Un hombre puede comportarse con dignidad a pesar de tener un gobierno indigno. Puede cambiar su condición de vasallo tributario. La dignidad propia obliga.

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  8. Y como dice Lola Molina, con educación, cosa que estos de las 'peinetas' brillan por su ausencia.

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  9. La dignidad y la educación son cosas que cuesta mucho encontrar, y muchas veces encontramos estos dos tesoros en las personas que más han padecido y que por alguna razón, superan en ser personas a aquellos que ganan millones frente a un ordenador.

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  10. Como bien dices son dos tesoros fundamentales en la vida. Verdad.

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  11. Vuelvo a intentar comentar, creí que entro uno que puse esta mañana.
    He tenido una experiencia similar a la tuya: paseando junto al Guadalmedina, cerca de la iglesia de Santo Domingo, en Málaga, hay un chiringuito de los "ANGELES DE LA NOCHE" donde proporciona comida a muchísimos necesitados. Me cruce con uno que salía de dicho chiringuito y bajó la mirada. Mi impresión fue que había paliado el hambre a costa de su autoestima, es decir, pisoteando su dignidad.

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  12. Gracias por tu comentario Antonio. Esto ya es muy fuerte. Y esta neomierda que nos invade...no tienen perdón.

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