lunes, 11 de marzo de 2013

LO CONFIESO

Ya no me quedan argumentos para explicar por qué esta situación de mi país no puede seguir así. Lo confieso, ya no tengo argumentos. Algo se está muriendo, acabando y,  o no queremos, o no podemos que no ocurra.
Muchos jóvenes se marchan de nuestro país pues aquí no encuentran ningún camino para proyectar su vida.

El gobierno nos 'riega' todos los viernes con promesas, grupos de trabajo, etc. pero no crea el campo de cultivo necesario para crear empleo. Van archivando viernes a viernes unas 'ruedas de prensa'  que no conducen a una realidad de políticas activas, son sólo hojas archivadas que van quedando amarillas por el paso de los segundos.

El otro día, el hijo de un amigo mío, un joven con ganas de comerse el mundo, tomándonos unas cañas, me decía, que acababa de despedir a un amigo suyo compañero de estudios, pues se marchaba fuera de España, para trabajar en otro país. Le noté una especie de melancolía intensa como si su interior le gritara eso de 'algo se muere en el alma, cuando un amigo se va', en este caso no definitivamente a donde todos llegaremos, sino en el sentido físico de la cuestión. Me decía que tenía mucha tristeza y que había decidido ya no mandar más 'currículum vitae', porque sinceramente estaba harto que le contestaran, cuando le contestaban, que era muy joven que necesitaban una persona con experiencia.

Me decía que así no podía seguir, pues se temía en que llegara un momento, que si ahora era por no tener experiencia, más adelante sería por haber pasado la edad y ya tampoco les interesaría. La gran batalla para encontrar trabajo, el temido e inexorable tiempo le marcaría para otro contundente argumento de no admitirle en un trabajo: la edad.

Llegado a este punto de la conversación no tuve más remedio que animarle a que hiciera lo que sus amigos habían hecho ya, marcharse a otro país, que él tenía una buena preparación, varios idiomas hablados y escritos y que no tendría problema alguno para encontrar trabajo. Me miró fijamente a los ojos y me dijo: para ti es fácil aconsejar, tu ya no tienes que preocuparte de nada, ya eres mayor, ya has hecho todo lo que tenías que hacer en la vida.

Mientras dábamos el último sorbo a nuestras cervezas, le respondí: pues ahora en mi última etapa de mi vida, estoy haciendo más que todo lo que hice en tiempo atrás, estoy luchando como nunca lo había hecho, ni en mis mejores tiempos en los que el mundo para mi era pequeño. Me desperté cuando vi a mi alrededor que surgían movimientos ciudadanos que demostraban que esto no era lo que querían para su país. Continué diciéndole, que ahora estaba empeñado en no callarme ante las injusticias que veía se estaban cometiendo y terminé aseverando con contundencia que no voy a permitirlo. 

Al despedirnos él me dijo: me has convencido, me voy a unir a esa iniciativa que has dicho te  apuntaste. 

Y le dí la dirección: clubiniciativa.org

5 comentarios:

  1. Tengo muy claro que tú luchas y que es algo que debemos hacer todos, aunque por cuestiones de trabajo en muchos casos no queda más remedio que irse del país no creo que eso sea la solución, no podemos dejar que nos expulsen con esos métodos sucios de un lugar que es nuestro y dejarles destruir todo aquello que se construyó entre todos y que ahora parece sólo suyo, un beso Javier y seguiremos en la lucha

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    1. Luchamos todos estoy seguro y por eso mi final del escrito, os invito a apuntaros, entre todos podemos
      clubiniciativa.org

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  3. Por encima de cualquier gobierno, ejército o religión está mi conciencia de hombre libre. Si someto mi conciencia a mayorías y conveniencias dejo de vivir con dignidad, dejo de respetarme. Lo demás viene por añadidura, la historia es testigo. Mi esperanza está en el individuo. En su derecho a desobedecer lo que considera indigno.

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  4. Totalmente de acuerdo.
    Gracias por tu comentario.
    Un abrazo

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