martes, 6 de mayo de 2014

Fórmulas obsoletas

Las manifestaciones del 1º de mayo, hace años eran bastante importantes, esta última celebración tengo la impresión de que perdieron el fuelle de antaño, ya no hay esa alegría, esa fiesta que contagiaba al ciudadano.

Hace tiempo creo (esa es mi percepción) que los sindicatos  no están en la 'onda', están acomodados en la 'mallas' de las instituciones como si pertenecieran a ellas por oposición.

De verdad sería muy importante despertar a los sindicatos y que fueran de nuevo parte de la lucha por los derechos de los trabajadores, ante la fiereza declarada por este capitalismo atroz y demencial que han orquestado muy bien desde la troika.

Esta troika liderada por Merkel, nos ha traído crisis y más crisis en donde nos han dejado desnudos ante la vida; nos han robado con los recortes salvajes en los servicios públicos, nos han llevado a poner en nuestras espaldas una deuda que no la hemos creado nosotros los ciudadanos, sino esa madeja representada por esa troika.

Ahora no tenemos respuesta para los jóvenes, pues estamos en un obsceno paro juvenil que no tiene trazas de solución.

La Ley de Dependencia, ya de facto no existe. 

La Sanidad Pública nos la han hurtado con la fórmula 'magistral' de la sanidad privada.

La ley de Educación, ya no es ley ni es nada, es una ley fabricada para el capitalismo puro y duro.

Desigualdad representada por el abismo cada día mayor entre los pocos ricos y la inmensa mayoría de los pobres, que ya no pueden resistir tamaña barbaridad.

Por eso y alguna cosas más, los sindicatos deben reformarse y actuar como es debido con fórmulas para esta nuevas formas de vida.

Tenemos que advertirles que salgan de su cascarón cómodo; tiene que aplicar otras formas de lucha acorde con la nueva etapa que esta capitalismo salvaje nos ha situado.

Necesitamos actuación de nuevas  fórmulas.

8 comentarios:

  1. Entraron en el juego político y son los perdedores, bueno en realidad los perdedores son los trabajadores porque en la política, se vive bien. Besitos

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  2. Demuestran poca inteligencia y sobre todo lo que es la vida pública:no tienen ni idea solo se miran sus ombligos. Inmenso error.

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  3. En mis tiempos mozos intenté que la Enseñanza no diera la espalda al "sindicalismo de clase" aportando mi granito de arena en FETE-UGT. Pronto me di cuenta que los derroteros no eran precisamente los de robustecer el sindicalismo de clase, seguí afiliado pero me aparte de cualquier labor de dirección. Evidentemente otros cambiaron la "dirección" y "sentido" que yo esperaba del sindicalismo.
    Siempre me quedará la duda de si algunos pocos tiramos demasiado pronto la toalla.
    Felicitaciones por tu estupendo artículo. Un abrazo.

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  4. Tus dudas, son las de muchos. Pero es claro, que entrar en la política, si no se es honrado y se tienen claras las ideas de lo que es un cargo político, mejor retirarse a tiempo, sobre todo para no caer en la tentación de 'acomodarte' y olvidar para lo que fuiste elegido.
    Gracias Antonio por tu inteligente comentario.

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  5. Hace ya mucho que el sindicalismo de clase murió. Aquellas asambleas dentro de las fábricasm han desaparecido. Los dirigentes sindicales tienen la culpa de todo ello. Se reunen con el Gobierno, van a Europa, pero en las fábricas (las que aún existen) no se les ve.
    Es una opinión personal.

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  6. Querido Miguel Ángel, llevas más razón que un santo.
    Necesitamos otra forma de ser y hacer sindicato.

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  7. Son peculiares los sindicatos desde hace mucho, en una ocasión pregunté a un sindicalista en que federación se podía afiliar una periodista, me dijo que no había nada para nosotros, que se entendía que éramos burgueses sin problemas sindicales ¡¡!! No se ocupan de los parados, porque ellos lo hacen de los trabajadores... los sindicatos son imprescindibles en una democracia, como los partidos políticos, el problema es que aquí y ahora ni los sindicatos ni los partidos actuales nos sirven, están demasiado podridos y aburguesados, vendidos a los bancos y al poder

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  8. Están acomodados en la malla del poder.
    Un desastre
    ¿Revolución?

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