domingo, 7 de diciembre de 2014

Cuando menos lo esperas

Una de las cosas que tiene la vida es que -cuando menos lo esperas- alguien te da una alegría.

Puede ser de muy diversas formas y diferentes maneras. Puede ser revolviéndote un saludo acompañado de una sonrisa no forzada, o una mirada que no necesita palabras para explicar lo que quieres o quieren decirte.

Cuando menos lo esperas también recibes una buena noticia, dentro del fangal en el que a veces nos empeñamos vivir; y entonces sientes que merece la pena vivir.

Somos puntitos en una galaxia enorme y no se puede pensar que estamos solos, en realidad somos muchos átomos desparramados por el universo.

Cuando menos lo esperas ves una estrella fugaz en el firmamento y entonces piensas que también la han visto millones de personas y eso significa que es ése instante estamos unidos.

Cuando menos lo esperas, te dicen que están muy agradecidos, simplemente por escuchar un problema e intentar buscar una posible solución. Es muy gratificante.

Cuando menos lo esperas, sencillamente te dan las gracias por ayudar a pasar un paso de cebra  a alguien que no puede ver como nosotros y esas gracias que te da esa persona, para mi es el mejor regalo que me puedan hacer ese día.

Es muy de agradecer que cuando menos lo esperas esa persona que pensabas que era tu enemigo o te ignoraba, resulta que quiere hablar contigo y te empieza a decir que tenía muchas ganas de escuchar tus opiniones y al final, incluso tienes la sorpresa de que coincide contigo en muchas cosas.

Merece la pena vivir, ya que te suceden cosas cuando menos lo esperas.

4 comentarios:

  1. Apreciado Javier.
    Hay personas, como tú, que son capaces de escribir un post tan humano como éste.
    Permíteme añadir que en tu caso, la gracia está en que no buscas que merezca la pena vivir sino que pones las condiciones necesarias para que las merezca, y no te das ni cuenta. No es de extrañar, pues, que con tu derroche de amabilidad, luego se materialicen los "cuando menos lo esperas".
    Un abrazo campeón
    Luis

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  2. Un bello canto a la esperanza, de la que tan necesitados estamos. Gracias.

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