martes, 2 de diciembre de 2014

Sospecho de las palabras



Sospecho que las palabras no sospechan de mí.
Seguramente es una de las sospechas que no conocían mis acuarelas. Javier Marcos
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Cuanto más avanza mi vida (mejor dicho cuando más se acumulan los años en mí), más descubro cosas que empiezan a ser insólitas.

Desde pequeño he oído infinidad de veces eso de : "La ignorancia de la ley no exime su cumplimiento".

Pero mira por donde desde que estalló ¿estalló? -aquí no estalla nada, a lo sumo alguna cosa produce un pequeño ruido- el caso Gürtel, no hemos dejado de repetir eso de la ignorancia de la ley no exime su cumplimiento.

Creo que desde entonces - desde ese ruido de la Gürtel- todo el mundo implicado y sus aledaños no sabían que existía la ley, sí esa ley que el antiguo rey dijo que era igual para todos, pero que es evidente que no lo es.

En España (para mucha gente), eso que todo el mundo llama corrupción, no existe, pues para los infractores, 'no sabían que existía la ley' y por eso campaban y campan a sus anchas, no solo por el suelo patrio sino, todavía más importante por los estúpidos paraísos fiscales que nos han hecho polvo; con los recortes que hemos sufrido y también por las subidas injustificadas de los impuestos indirectos, los más insolidarios que conozco.

"La ignorancia de la ley no exime su cumplimiento", eso lo saben muy bien todos los ciudadanos que pagamos puntualmente nuestros impuestos, aunque no sé si la mayoría de la buena gente ignora la ley.

Todo esto que he escrito viene a cuento porque ya estoy sospechando de las palabras que usamos.

Tendremos que empezar a ignorar muchas palabras para saber que existen, a no ser que todo el mundo sea ignorante de todo lo que hace.

Sencillamente, sospecho de las palabras.

10 comentarios:

  1. Ante todo, Javier, felicitarte por la belleza de esa acuarela tuya con la que ilustras un irónico y excelente posteo en el que, como cada día, pones el dedo en la llaga de una actualidad y una realidad perturbadoras e indignantes. Esta gentola carece de vergüenza, de ética y de dignidad. Y ahí los tienes, pegados a las poltronas cual sanguijuelas obstinadas. Qué asquito dan. Abrazo enorme

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  2. Cada vez más me siento incrédulo de lo que me hacen creer. No tienen nada de nada, estos individuos son eso cosas con ojos pero vacíos de todo,
    Un gran abrazo Luisa

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    1. Estómagos con patas, solia definir mi madre a gentuza varia, sobre todo a los del régimen a los que quería tanto como yo a sus sucesores los peperos. Otro gran abrazo para ti, Javier

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  3. Buenos días, Javier.
    Mejor no considerar palabra como promesa que esta sí que de esta sí que ignoran todo.
    Un abrazo.

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  4. Una palabra que todos creemos conocer y utilizamos cotidianamente de la manera más trivial es JUSTICIA, pero carece en absoluto de contenido.
    La acuarela, preciosa.
    Gracias

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  5. Cecilia, yo hace tiempo que empleo PESTICIA.
    Gracias por tu comentario

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  6. En los años 60, en Estado Unidos, en el estado de Florida, hubo una oleada de robos a turistas que hizo cundir el pánico entre la población, y se empezaron a notar pequeñas desviaciones en las leyes de tráfico: se empezaban a saltar los semáforos en rojo a altas horas de la madrugada; empezó a hacerse habitual darse a la fuga si había alguna colisión con otros vehículos, etc. Los infractores, ciudadanos de Forida, alegaban que preferían hacer eso a morir.
    Preguntado por ello al juez Harvey Baxter, explicó lo siguiente: “las condiciones en que los conductores toman estas decisiones, especialmente de noche, han cambiado. Hace unos años se nos habría dicho que en caso de cansancio debíamos estacionar el auto y dormir, pero yo jamás volvería a hacer algo así”.

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