martes, 24 de mayo de 2016

Delirio



Entramos cada dos por tres en modo delirio.

Ayer me crucé con una persona (eso espero), que iba hablando sola, pero muy pausadamente, diciendo cosas que al parecer tenían coherencia.

Pero, pensando más tarde sobre este hecho que se había cruzado conmigo por mi camino, me dio por pensar que cuando ocurren esas cosas, a veces me pongo a temblar, pues llega un momento en donde con mis pensamientos no sé si los digo en voz alta o susurrando al oído imaginario de alguien o cosa.

Entonces, empiezo, como digo a temblar y veo seres raros que hasta me saludan.

Creo que lo que me ocurre en estos casos es similar a lo que seguramente le estaba pasando a aquella persona con la que me crucé.

Pienso (esto se empieza a poner serio) que lo que puede estar ocurriendo es que nos mienten tanto, que empezamos a ver verdades en donde no las hay.

Estoy empezando a notar que, al mentirnos, nos están llevando a un delirio en nuestra existencia.

Están tensando tanto la cuerda de nuestras paciencias que, me parece, se van a quedar con la soga al cuello y eso suele ser peligroso.

Que tengan cuidado tensando esa cuerda, a ver si resulta que ya no queremos más mentiras que nos puedan llevar a un delirio.

2 comentarios:

  1. No es para menos, amigo Javier. Sinceramente, creo que esa especie de delirio nos ocudre a todos, sí, a todos los que nos importa el bienestar común perdido; no tiene nada de extraño que, en varios momentos, debido a lo que vemos y nos cuentan los medios, nos ponemos a "delirar" y, poniéndonos a prueba, hasta estar a punto de decir o hacer cualquier disparate.

    No es normal en una sociedad que se cree avanzada, democrática y tolerante, pasen estas cosas propias de países tercermundistas, no, no es normal que haya tantos golfos, tantos ladrones de cuello blanco que hoy por hoy, son los que aún están en nuestras instituciones, y, ¡¡aquí no pasa nada, se rien en nuestra cara!!, normal amigo Javier, que haya personas de buen sentido común que, no puedan digerir tanto descalabrio y a tantos sinvergüenzas.

    Recibe un fuerte abrazo.

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  2. Aquí no pasa nada, amigo Vicente, pero pasa de todo, menos para ellos los que disfrutan de todo lo que nos roban
    Un abrazo grande

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