martes, 17 de mayo de 2016

Menos miedo y más felicidad

En la tranquila plaza toledana de Zocodover, me quedo sosegado y tranquilo, viendo pasar a una variopinta muchedumbre que va de un lado para otro.

Algunos grupos, con su correspondiente guía, que enarbola una bandera a modo de enseña, para que algunos despistados o rezagados que se quedan viendo alguna armadura, copiada fielmente de aquellos años en los que algunos caballeros se ponían para luchar, seguramente, a causa de la defensa de alguna religión contra otra, empeñados, es posible, en que la suya,
era la auténtica.

Siempre me ha parecido una gran contradicción esto de las guerras y las religiones -o, mejor dicho, esto de las religiones por imposición del más fuerte-.

Ante esta, para mí, disparidad de la humanidad, procuro hablar y escribir que necesitamos, es posible, menos miedo y más felicidad.

Me parece que esto es lo que nos ocurre y ha ocurrido a todos los pueblos a lo largo de su historia.

¿Qué fórmula debemos aplicar para intentar no tener enemigos?

Creo que, si nos analizamos nosotros mismos haciéndonos preguntas con sentido común, es posible, que lleguemos a saber cuál es la fórmula infalible para no tener enemigos.

No nos debemos engañar y creer que todo el bien es el que nosotros creemos, y sólo nosotros. Tenemos que estar abiertos a otras posibilidades que no sean las nuestras.

Es muy pernicioso pensar que sólo nuestro ombligo es el bueno. Puede, y debe ser, que otros ombligos nos abran otras posibilidades.

Es ahí, en ese punto donde debemos converger, utilizando nuestro sentido común y así, seguramente, no crear más enemigos.

Aparentemente la fórmula es muy sencilla: procurar tener menos miedo y más felicidad.

2 comentarios:

  1. Sí, es verdad amigo Javier, si la humanidad en sí, se basara en el sentido común, el respeto al semejante, defender la honradez y tratar de ser más humildes, pues vengo a decir lo que tú muy bien has dicho, no mirarnos tanto el ombligo; que haya menos soberbia y más entendimiento y siempre buscando los puntos en común favorables para la buena convivencia.

    Recibe un fuerte abrazo.

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  2. Los ombligos son esenciales para quieres seguir su 'carrera'.
    Un abrazo amigo Vicente.

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