miércoles, 6 de noviembre de 2013

Sigo esperando

Comprendo que el Gobierno de España y sus adláteres como Emilio Botín, deseen que pensemos que hemos dejado la recesión al fin, y que nos llueva el dinero a espuertas pues ya, según ellos, estamos cosechando  los brotes verdes que llevamos esperando desde 2009 y que, por cierto, nos han pasado por las narices un montón de veces que se veían, que estaban.

Así pues, me dispongo a cosechar esos brotes verdes, que por fin dicen debemos aprovechar para salir del pesimismo total en el que estamos inmersos.

Para empezar me paso por Hacienda para pagar el segundo plazo del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas del ejercicio 2012, así despejaré mis deudas y un buen trozo de lo que queda de mis ahorros. Una vez quitada esa deuda, miro en mis bolsillos y no me queda ni un euro, por lo que acudo a mi banco, en donde, quitándome de algún capricho que otro he conseguido reunir una suma (de esos dineros que dice Botín ) e invierto en próximos brotes verdes.

Lo hago para seguir cosechando y así contagiar al personal para que hagan lo mismo unos cuantos que todavía creemos en la buena acción hacia esos momentos de euforia que tanto nos pregonan ministros, secretarios de estado, incluso el portero de mi casa, que el sabe muy bien como andamos en nuestra comunidad de vecinos e instará a que inviertan también y así trasladar la euforia más rápidamente; así de paso no nos insultaremos en las reuniones de la comunidad que por cierto procuramos ser educados en las denostadas reuniones que se empeñan en hacer, aunque nadie quiere asistir y menos ser presidente, de la finca en cuestión.

Una vez hecho ese gasto en Hacienda, me dirijo muy contento y feliz, con el deber cumplido y con el excedente que tengo en el banco, me dispongo a invertir, para no desilusionar a Botín, que con su euforia me ha contagiado y me compro inmediatamente una acciones de Bolsa, que por cierto, me dice el asesor del banco (miedo me da) que los precios en bolsa están regalados, vamos que es un chollo.

Y ¡zas!, le pregunto al experto, que también le veo muy contento y feliz, pues según me confiesa, a él por hacer yo esa compra le van a dar un 'bonus' al final del año, que según me cuenta le dará para comprar una tableta de turrón de chocolate, que es lo que le gustan  a sus hijos comer en navidad.

Yo, me siento muy contento y solidario y le doy una estocada a la cuenta que por cierto me quedo sin saldo, es decir me quedo sin blanca, como es habitual que me suceda..

Como ya no puedo seguir invirtiendo, pues nada tengo, me marcho del banco con un periódico que me han regalado y mis pasos se enfilan a un parque a disfrutar (en un banco) de las cosas bien hechas y a esperar que si tengo suerte y he acertado en mi inversión, también pueda comprar la tableta de turrón de chocolate para navidades para que lo disfruten los míos.

Total, sigo esperando.

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