lunes, 19 de enero de 2015

Acuérdate de tu futuro

He pasado un montón de veces por una oficina bancaria que en sus cristales exhibe ese eslogan publicitario, que quiera o no lees inconscientemente.

Efectivamente "Acuérdate de tu futuro" con letras grandes y dos caras de una mujer (una enfrente de otra), una joven y otra ya con las arrugas del paso del tiempo.

Creo que podría ser perfectamente un anuncio de las próximas elecciones que se avecinan a partir de mayo de este año.

El problema de esta publicidad es que por mucho que nos empeñemos, no nos podemos acordar de nuestro futuro; simplemente porque no hemos llegado a él, y por tanto no nos podemos acordar, es imposible.

¿Qué es lo que nos espera en el futuro? Por mucho que acudamos a expertos en materia de futurología, como mucho podremos intuir lo que deseamos que nos ocurra; pero el tiempo esa variable (a veces muy impertinente), es más imprevisible de lo que seguramente nuestro corazón desea.

Por eso creo que nuestra ilusión porque sucedan cosas que queremos sean realidad, es desde luego futurología pura y dura. Para acordarnos de nuestro futuro, tenemos que pensar indudablemente por el presente, ese presente que nos empeñamos en que sea futuro.

Cuando las campañas electorales desplieguen incansables  sus promesas, no tendré más remedio que acordarme del pasado, que sí sucedió y recordar aquellas promesas que fueron futuro y sopesar el presente. 

Por cierto, actos únicos de nuestras vidas pasadas que fueron y nos han condicionado en nuestro futuro, sin que podamos intervenir precisamente en ese futuro, que nos muestran prometedor.

Cuando los partidos políticos empiezan con sus campañas de promesas, solo podemos acudir al pasado para calibrar qué es lo que prometen y han hecho.

Eso sí podemos echar mano de las hemerotecas y ver lo que sucedió en ese pasado de otras campañas, pero ya en ese etéreo momento del tiempo.

Constataremos, casi siempre, que es bastante decepcionante las promesas que hicieron y lo que realmente cumplieron. Es como una firma de ese pasado que en su día fue futuro.

Pues eso, acuérdate de tu futuro.



2 comentarios:

  1. Efectivamente Javier, para ver el futuro (cosa totalmente imposible), tenemos que ir al pasado y ver si ese "futuro" prometedor que nos prometian, se ha cumplido.

    Los políticos juegan mucho con el "futuro", ese futuro que nunca llega y se desvanece con el paso del tiempo. El futuro de hoy debe ser el presente del "mañana". Esperemos que "mañana" tengamos un futuro mejor, ¡¡nos lo merecemos!!. Tenemos que recuperar el Estado de Bienestar, que tanto sacrificio costó a nuestros antepasados.

    Un abrazo.

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  2. Amigo Vicente, eso es lo que hay que recuperar el Estado de bienestar, pero va a resultar harto complicado, por culpa de estos desgraciados que nos han robado todo y algo más.

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