lunes, 24 de marzo de 2014

Cuando el Clamores dejó de llorar

Alcázar de Segovia
Hoy escribo sobre el río Clamores.

Segovia está enclavada entre dos ríos: el Eresma y el Clamores.

Segovia es la ciudad en donde tuve la suerte de nacer y donde mis primeros llantos (supongo) sonaron.

Por supuesto que yo no me acuerdo de ese hecho pero me lo contaron en alguna ocasión de mi vida.

Por entonces existían dos ríos, como os he dicho el Eresma y el Clamores que abrazaban con sus cauces el casco antiguo de la ciudad, dejando al castillo llamado el Alcázar de Segovia como un gran barco como si estuviera en un continuo surcar en el  mar de Castilla.

Viene esto a colación, porque he leído un artículo firmado por Pablo León titulado "El río que dejó de llorar", en el que con una fotografía preciosa de las Tablas de Daimiel, nos relata que este maravilloso paraje aún sufre amenazas, entre otras cosas, cuando en dichas Tablas entra agua de mala calidad.

Hace muchos años el pequeño río  Clamores (en realidad es afluente del Eresma), recibía todas las aguas del casco de la ciudad plagadas de malos olores (sabéis seguro a lo que me refiero). Había días -sobretodo cuando apretaba el calor del verano-  que en algunos lugares cercanos a dicho río dejaban en el aire inconfundibles 'vapores' que hacían las 'delicias' de los paseantes a lo largo del pequeño caudal.

Se produjo en un momento determinado una actuación humana para solucionar estos olores inconfundibles en el ambiente y fue algo que todos celebramos con satisfacción: la canalización y soterramiento de mi querido aprendiz de río. Fue entonces  cuando el Clamores dejó de llorar.

Ahora es un paseo maravilloso que se realiza desde los huertos que aún existen desde el cauce del río Eresma y dicho paseo rodea la mole inmensa del castillo con sus fantásticas vistas y entonces te dices: mereció la pena que dejaran de oírse su pequeño caudal; por eso recuerdo cuando  el Clamores dejó de llorar.

6 comentarios:

  1. Me parece una buena decisión del alcalde de Segovia, amigo Javier. Al mismo tiempo que cubre el río Clamores por los olores, se crea un paseo para el disfrute de los vecinos.
    Sabia decisión.
    Un abrazo.

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    1. Fue en su día una buena solución, todos seguimos ganando y por supuesto todos los que visitan mi ciudad, que por cierto hace tiempo que no lo hago. Necesitaba contarlo.
      Un abrazo amigo Vicente

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  2. He estado muchísimas veces en Segovia y desconocía esa historia, es bueno recordar. Un abrazo

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  3. Preciosa historia Javier. Aquel río cesó su caudal hace tiempo, pero espero que el nuestro, nuestro Clamores, nunca deje de escribir, porque es belleza. Belleza literaria. Y eso, querido amigo, es algo difícil de encontrar.

    Un abrazo, @adriantsn

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